La verdadera BLANCANIEVES

Entre los grandes relatos clásicos de la narrativa infantil, ‘Blancanieves y los siete enanos’ goza de un lugar privilegiado. Si bien la adaptación cinematográfica de Walt Disney convirtió este relato de los hermanos Grimm en un éxito masivo, hay notorias diferencias entre el relato original y la versión edulcorada que se conoció en millones de hogares alrededor del mundo. ¿Qué cambió en la adaptación animada de Blancanieves y cómo afecta al relato en sí?

La película de Disney

‘Blancanieves y los siete enanos’ fue estrenada en 1937 y es el primer clásico de la animación de la empresa que hoy se ha hecho mundialmente famosa por personajes como Mickey y Goofy. La trama está basada en un cuento de 1812 de los hermanos Grimm, y se trata de un relato con raíces muy profundas en el imaginario europeo. ¿Pero qué sirvió de inspiración para que los hermanos Grimm crearán este relato que luego Disney adaptó?

La búsqueda de Karlheinz Bartel

El nombre quizás no nos diga nada, pero Karlheinz Bartel es un historiador alemán muy importante que dedicó casi 10 años de su vida a investigar las raíces del relato de Blancanieves. Así, llegó a descubrir la historia de Maria Sophia Margaretha Catharina von Erthal, nombre verdadero de la que sería famosa como Blancanieves. Fue una pequeña, nacida el 15 de junio de 1729 en el pueblo de Lohr, y cuya vida cuenta con todos los elementos de la película: incluidos los enanos, un espejo y una madrastra.

Cuando cumplió 12 años, Maria perdió a su madre y dos años después, su padre volvió a casarse. La relación con su madrastra no era tan terrible, pero es verdad que beneficiaba más a los hijos de su primer matrimonio que a Blancanieves.

El espejo también existe, fue un regalo del padre de Sophia a su segunda esposa, y tenía la particularidad de repetir lo último que se dijera debido a un efecto de reverberación. Por último, los enanos de la cinta, son en realidad una representación de niños desnutridos, cansados y envejecidos que trabajaban en las minas, y a los que Sophia solía alimentar y cuidar, y quedaron plasmados en el cuento.

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