Veinticuatro horas de la vida de una mujer, Stefan Zweig

¿Usted no encuentra, pues, odioso, despreciable, que una mujer abandone a su marido y a sus hijas para seguir a un hombre cualquiera, del que nada sabe, ni siquiera si es digno de su amor? ¿Puede usted realmente excusar una conducta tan atolondrada y liviana en una mujer que, además, no es ya una jovencita y que siquiera por amor a sus hijas hubiese debido preocuparse de su propia dignidad?

Una mujer llevada por la locura es capaz de dejar atrás toda la vida feliz y resuelta que tiene, para ir inevitablemente detrás de su pasión, perdiendo todo aquello que daba sentido a su vida.

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