Christine, Stephen king

No es difícil imaginar que hoy en día, un chico normal pueda comprarse un coche de cual quede completamente fascinado y no pueda resistirse a decorarlo y ponerlo lo más bonito posible, invirtiendo más dinero en él, que en otro aspecto de su vida. Pero ¿qué pasa, cuando esto va más allá de un simple pasatiempo?
En 1983, se publicó la famosa novela Christine por Stephen King y de su mano nos adentra como siempre en un mundo misterioso, donde las fuerzas de un coche antiguo y casi a punto de ser destasado por piezas es comprado por un joven que en apariencia es buen estudiante, adora y hace caso en todo a sus padres y además es un poco tímido y discreto.
Desde un  principio, nos habla de un coche misterioso del cual, la persona que el mismo coche elija, no se va a poder resistir a comprarlo. 
Un día,  nuestro protagonista va con su amigo en su coche y ve el viejo auto desgastado y por el que nadie ya daría nada. Enloquecidamente, hace que su amigo pare a un lado de la carretera y le pide ayuda para comprarlo.
Arnie, nuestro portagonista, el típico muchacho con acné y que juega al ajedrez con sus lentes de gran graduación, después de comprar el coche, se da cuenta que se siente mucho más atraído por él de lo que se hubiese esperado. Poco a poco, su acné empieza a desaparecer, ya no juega al ajedrez y su vida se ha volcado por completo en ese coche, al que él llama Christine.
Con el tiempo, Arnie se vuelve uno de los más populares de su universidad y comienza a salir con la chica más bonita de todo el campus… pero ¿qué pasara con Chistine? ¿Soportará no ser el centra de atención de Arnie?

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