Desayuno en Tiffanys, de Truman Capote

Holly Goligthly, la protagonista de Desayuno en Tiffanys, es un personaje mítico; sobre todo después de la adaptación al cine de esta novela en los años sesenta. Holly es una joven sin raíces, sin pasado ni futuro, rodeada de glamour y ansiando siempre ese pequeño paraíso que para ella es Tiffanys.

Uno de mis párrafos preferidos en esta novela y que resumen perfectamente el carácter de Holly es el siguiente: 
Sabes esos días rojos y terribles…los azules son aquellos en los que has ganado peso o quizás ha llovido demasiado. Estás triste, es todo. Pero los rojos y terribles son horrendos. Estás asustado y sudas demasiado, pero no sabes a qué le temes. Excepto que algo malo va a suceder, sólo que no sabes lo que es. Lo que mejor me sienta es entrar en un taxi e ir a Tiffany’s. Me calma de inmediato, la quietud  y su porte orgulloso; nada malo podría pasarte allí, no con esos hombres amables en sus pulcros trajes. Si pudiera encontrar un lugar en la vida real que me hiciera sentir como en Tiffany’s, entonces compraría unos muebles y le daría un nombre al gato” 
Desayuno en Tiffany’s nos narra la historia de la vida un tanto disparatada de una joven starlet hollywoodense, quien reside en New York y ejerce una suerte de prostitución vedada en medio del lujo y glamour. Su búsqueda incesante por su Tiffany’s, ese lugar que la haga sentir en casa, cómoda, estable, sus raíces. El relato de sus peripecias nos enfrenta con la búsqueda personal de la identidad y del verdadero hogar, todo bajo la majestuosa pluma de Truman Capote

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